Las olas grandes
Es por nuestra condición de ser seres humanos y por cuestiones que poco tienen que ver con el deseo propio, que el día a día nos expone a situaciones colmadas de grises impredecibles (lo que en nuestra pobretona lengua cotidiana se conoce como situaciones de mierda). Es de conocimiento universal saber que de todas las clases de situaciones de mierda existentes, las más viles son aquellas cuyas llegadas son anticipadas con una importante anterioridad dejando a la vista qué tan complicado se viene el tema. Ocurre entonces que, un buen día, la vida nos pone en medio de un mar embrabecido, lleno de olas de distintos tamaños que golpean contra nosotros. Sentimos que nos hundimos. Intentamos flotar y es ahí cuando nos damos cuenta de que en la superficie la ola rompe contra nosotros con una fuerza incorregible, por lo que decidimos probar con sumergirnos. Justo viene una ola pequeña. Tomamos aire y, cuando la ola se aproxima, nos tapamos la nariz y vamos abajo del agua por unos...