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Mostrando entradas de 2018

Deseo de despedida

No te preocupes, no te disculpes por tu timidez.  Garabateame una sonrisa en la cara con algún chiste malo, despeiname un poco, ¡Uy, subí el volumen del stereo que esta canción me encanta! Ahora anclate un rato en mis ojos... ¡Eso! Mirame así, como cuando te tildás mirando una cosa y todo al rededor se pone como fuera de foco.  Y agarrame, así, sin miedo. Dale, sin miedo que yo no te suelto. Ey, te dije que no te suelto... Pucha, mala mía. A veces uno quiere agarrar y ya fue soltado.  Tranquilo, no te culpo. Sólo estás un poco desarmado.  Pero te vas a sanar, te lo prometo. Te lo deseo. Me hubiese encantado haberte podido arreglar. Pero por más que hubiese podido, yo no te iba a completar. No estoy de malas hoy, pero tengo que decirte que nunca vas a estar completo. Alguien alguna vez se llevó un pedacito tuyo para siempre y no te lo va a devolver jamás. Nos pasó a todos, de verdad te digo. Mejor te dejo hacer tranquilo tu duelo por el pedacito tuyo que perdiste...

En pausa

Junio quiero pasarlo en sepia. Casi como en una foto, te veo sentado en el pasto viajando con la mente a quién sabe qué clase de realidad que alguna vez te habrás inventado para escapar, por un rato, de este mundo que sangra versos, pétalos y lunas llenas. Estoy a una lágrima de acordarme de tu voz, de cómo se te achinan los ojos cuando te reís, de con cuánto pudor me hablabas de tus sueños. Entonces me apreto fuerte las manos. Estamos grandes, che. Los grandes no lloramos. Quiero escupir galaxias enteras en un florero y que te tomes esa materia inorgánica para que conozcas todas las verdades que nunca pude decirte. No sé, a veces creo que la vida es una pausa de algo que no conocemos. Una pausa corta.  ¿Sabés? Me gustan las pausas. De cuando en cuando me engaño y me sana un poco jugar a que estoy esperando un algo que todavía no me doy cuenta bien de qué se trata. Pero es mentira. Yo odio esperar(te). A vos tampoco te gusta, ¿no? Todo lo que es a largo plazo nos exaspera. Nos...

Querer(te)

  Me voy hundiendo y dejando vencer por todas las veces que fuimos un par de caprichos hechos amor.   Uno no tiene la culpa de querer de tal manera que las cosas acaben por arruinarse. Y qué ruin tan amargo, viejo. Qué ruin tal vil, tan... tan sin piedad.   Nos voy (re)encontrando en los ecos de un verano que nos ató de pies y de manos para enseñarnos bien a lo bruto qué es e ntregarse sin mezquindades y sin razón.   Mirá que me han dolido muchas cosas a lo largo de la vida, pero que te duela una persona... Eso sí que no sé cuándo se cura (o si siquiera alguna vez deja de doler).   Y por ahí estoy haciendo algo que requiere concentración y de repente suena esa canción. Esa que te trae conmigo estando lejos. Entonces cierro los ojos y todo mi ser fluye con vos en una melodía que remite a días de lluvia y frases al oído. Y cuando los abro, no estás. Porque te fuiste hace tiempo (o, ¿me fui yo? Da igual).   Sólo te pido que si mi imagen alguna vez sale a ...