Querer(te)
Me voy hundiendo y dejando vencer por todas las veces que fuimos un par de caprichos hechos amor.
Uno no tiene la culpa de querer de tal manera que las cosas acaben por arruinarse. Y qué ruin tan amargo, viejo. Qué ruin tal vil, tan... tan sin piedad.
Nos voy (re)encontrando en los ecos de un verano que nos ató de pies y de manos para enseñarnos bien a lo bruto qué es entregarse sin mezquindades y sin razón.
Mirá que me han dolido muchas cosas a lo largo de la vida, pero que te duela una persona... Eso sí que no sé cuándo se cura (o si siquiera alguna vez deja de doler).
Y por ahí estoy haciendo algo que requiere concentración y de repente suena esa canción. Esa que te trae conmigo estando lejos. Entonces cierro los ojos y todo mi ser fluye con vos en una melodía que remite a días de lluvia y frases al oído. Y cuando los abro, no estás. Porque te fuiste hace tiempo (o, ¿me fui yo? Da igual).
Sólo te pido que si mi imagen alguna vez sale a pasear por tu pensar no la trates con rencor. Muchas de las cosas que hago las hago sin un por qué, sin entender, sin cuestionar. Pero soy una pobre criatura que se atolondra con el amor y pedir perdón por eso sería un acto sin sentido.
Es que, flaco, cuando de querer se trata, todos hacemos lo que podemos.
Uno no tiene la culpa de querer de tal manera que las cosas acaben por arruinarse. Y qué ruin tan amargo, viejo. Qué ruin tal vil, tan... tan sin piedad.
Nos voy (re)encontrando en los ecos de un verano que nos ató de pies y de manos para enseñarnos bien a lo bruto qué es entregarse sin mezquindades y sin razón.
Mirá que me han dolido muchas cosas a lo largo de la vida, pero que te duela una persona... Eso sí que no sé cuándo se cura (o si siquiera alguna vez deja de doler).
Y por ahí estoy haciendo algo que requiere concentración y de repente suena esa canción. Esa que te trae conmigo estando lejos. Entonces cierro los ojos y todo mi ser fluye con vos en una melodía que remite a días de lluvia y frases al oído. Y cuando los abro, no estás. Porque te fuiste hace tiempo (o, ¿me fui yo? Da igual).
Sólo te pido que si mi imagen alguna vez sale a pasear por tu pensar no la trates con rencor. Muchas de las cosas que hago las hago sin un por qué, sin entender, sin cuestionar. Pero soy una pobre criatura que se atolondra con el amor y pedir perdón por eso sería un acto sin sentido.
Es que, flaco, cuando de querer se trata, todos hacemos lo que podemos.
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